lunes 18 de febrero de 2008

Yunnan - Camino de Xishuangbanna



Como ya os conté, para las vacaciones de Año Nuevo Chino nos fuimos Alicia, Pilar y yo a Yunnan, una provincia la sur de China que alberga la mayoría de las minorías étnicas existentes en China, y que muchos consideran "la Tailandia China", puesto que su proximidad al país y el clima, hace que las costumbres de los lugareños sean más parecidas a las tailandesas que a las chinas.

Nosotras nos metimos en un avión Pekin-Kunming el 5 de febrero sin saber muy bien qué nos íbamos a encontrar. No habíamos planeado nada, ni hostales, ni autobuses ni nada, con lo cual fue un viaje bastante a la aventura. Como dijo Alicia, es este viaje lo importante no era el destino, sino el camino.

Visitamos Kunming, capital de la provincia, Jianshui, un pueblo con una zona histórica muy bonita y Tuangshan, un pueblo muy pequeño en el que nos acogieros durante su celebración del Año Nuevo en el Templo del pueblo, nos dieron de comer arroz blanco con leche de soja dulce, y nos enseñaron sus costumbres. Nos hubiese gustado quedarnos más tiempo con ellos, pero teníamos que cojer un autobús a Yuanyang a ver las terrazas de arroz.

Tras 4 horas de viaje en un autobús que daba unos botes considerables, llegamos a Yuanyang, pero como ya era tarde, no pudimos ver el anochecer en las terrazas de arroz. Así que a las 5 de la mañana nos levantamos al día siguiente para ver el amanecer. Aunque la niebla tapaba bastantelas vistas seguían siendo impresionantes!! (ver fotos)

Nuestro destino final era Jinhong, (donde dormimos en el cuarto de estar de una familia que tenía un hotel pero no les quedaban camas en el hotel, con una esterilla en el suelo al lado del mueble de la tele) capital de Xishuangbanna, donde fuimos a ver el Mekong a través de los campos con unas bicicletas alquiladas, bebimos zumitos tropicales y nos dimos un masaje en una escuela de masajes de ciegos!! Todo ello más que merecido porque llegar a Jinghong de Yuanyan nos costó más de 15 horas!! 15 de ellas metidas en un autobús litera al más puro estilo chinorri...

Y eso es todo, así muy resumido, fueron 5 días agotadores pero increíbles, conocimos la china profunda, hablamos con los lugareños, comimos cosas que yo nunca pensé que metería en mi boca, fuimos a más de 100 por hora por carreteras con acantilados a los lados (para matarnos), nos reímos mucho, dormimos poco y llegamos a Pekín con ganas de dormir en nuestra cama pero muy contentas del viaje que hicimos!!!

Es verdad que generalmente, lo que no se prepara es lo que mejor sale!!!!